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LOS ESTUDIOS Y LA GESTION DEL FUTURO EN ARGENTINA
Autor: Dr. Miguel Angel
Gutierrez Abstrae Los estudios de futuros
constituyen una nueva dimensión del conocimiento estrechamente asociada
con la gestión en general y con la toma de decisiones en particular.
Estas nuevas tecnologías prospectivas surgidas tras la 2da. Guerra Mundial
y básicamente como parte de una estrategia general de preparación para
el próximo gran conflicto conocido como guerra fría. Tuvieron una gran
difusión en países que hoy conforman la OCDE, pero su impacto fue sensiblemente
menor en los denominados países en vías de desarrollo. El caso Argentino muestra
el impacto de estudios globales económicos y sociales (Comisión Trilateral
y Club de Roma) los que produjeron
alguna reacción en sectores intelectuales
y académicos; y un intento de incorporar métodos con fundamento prospectivos
a la gestión pública, pero sólo como innovación técnica propia de la
particular mentalidad de los gobiernos militares. En definitiva, constituyeron sólo intentos aislados de su aplicación. Argentina a más de la complejidad
global, presenta fuertes e irresueltas tensiones entre las exigencias
del sistema internacional y los requerimientos y necesidades de su población.
Disponer de herramientas para analizar problemas estructurales a largo
plazo es vital para enmarcar la resolución de sus actuales
problemas. No es posible encontrar soluciones definitivas, careciendo
de un proyecto compartido de país, resultado esperado de las nuevas
tecnologías de previsión, pronóstico y evaluación. En este trabajo me propongo
analizar el mecanismo oculto para acceder, incorporar y aplicar nuevas
tecnologías de análisis y de gestión en el círculo universidad/profesión
liberal/gestión privada-pública, el que en buena medida conforma el
proceso de importación de ideas. Este proceso difiere mucho del usual
en los países desarrollados. Establecido esto me interesa
señalar modalidades generalizadas de la gestión política en el país
y en la región, cómo el déficit de visión y liderazgo que se puede deducir
de perspectivas cortoplacistas y despreocupada del impacto a mediano
y largo plazo de las acciones que se toman en la coyuntura. Volviendo al proceso de
importación/adopción/incorporación de ideas; históricamente las metodologías
originadas en centros mundiales de producción intelectual han sido aceptadas
e incorporadas sin previa adaptación a las condiciones y necesidades
de nuestro país. Muchas veces en razón del prestigio asignado al pensamiento
extranjero en relación con el autóctono. Esto ha producido una suerte
de colonialismo cultural, que impone objetivos y valores de las culturas
donde se creó la metodología, sin consideración de realidades nacionales
o locales, causando el consecuente rechazo en gran parte de la población
local (Ej. metodologías de ajuste económico estructural
del FMI) Las variables a analizar
son: de orden cultural relativas a la generación y aplicación de nuevos
conocimientos; y las interrelaciones que se establecen entre estas y
las cualidades de liderazgo y visión de la gestión política, institucional
y de negocios. Liderazgo y visión como aptitud y actitud social tienen
singular importancia en el conocimiento
de la propia realidad y la preparación
y gestión del cambio exigido por las
continuas crisis políticas y sociales. Entender estas relaciones
es imprescindible para afrontar el diseño de una visión del país madura
y confiable, que facilite la adopción de políticas y estrategias de
gestión tanto pública como privada, compatibles con la identidad nacional. Estas relaciones tienen
también importancia para la región, la inmediata, el MERCOSUR y la histórica
América Latina, pero por razones de tiempo y extensión no serán examinadas
en este trabajo. Introducción. En todo el mundo
nuevos métodos de previsión, pronóstico y evaluación tecnológicos se
han desarrollado en los últimos cincuenta años por su gran utilidad
en auxilio de los procesos de toma de decisión, tanto en organismos
gubernamentales como en el campo de la actividad privada o del denominado
sector social. Las aplicaciones
de estas nuevas tecnologías de pronóstico, previsión y evaluación han
estado originalmente orientadas en los EE.UU. y Europa, a aspectos vinculados
con la seguridad y la defensa. La al mundo de los negocios viene de
la mano del crecimiento de la complejidad y del proceso de globalización,
que torna con celeridad obsoletos los horizontes establecidos en todas
las áreas de negocios. En Argentina
en particular y en América Latina en general, no se aprecia un movimiento
similar y el nivel de desarrollo alcanzado por estas metodologías se
ha visto mediatizado en círculos intelectuales y académicos con escasa
aplicación en los ámbitos públicos y privados. Antecedentes
en Argentina La administración
pública argentina no sufrió prácticamente ningún cambio de significación
desde la primera ley de ministerios con la organización nacional a fines
del siglo XIX hasta la llegada del peronismo al poder. Las transformaciones
operadas en el mundo durante las dos guerras mundiales determinaron
la obsolescencia de la estructura del Estado y sus métodos de gestión.
Sólo a partir de 1946 se crean
nuevos ministerios, como los de Salud Pública, de Trabajo y Previsión,
de Guerra, de Marina, de Aeronáutica. El
cambio más significativo fue la creación del Consejo de Posguerra,
destinado a planear la preparación del país frente a la que Perón consideraba
inminente 3ra guerra mundial, con un fuerte componente estratégico,
sin que ello implique un cambio en los métodos de gestión. Una cierta visión
de futuro caracterizo la gestión política en esa década con una fuerte
atención al contexto internacional la que quedó de manifiesto en la
denominada tercera posición ideológica, una política exterior fuertemente
orientada a la región, con la propuesta del ABC y de una unión aduanera
con países limítrofes. La carta a la juventud del año 2000 enterrada
bajo la pirámide en Plaza de Mayo en 1950 y la consigna de el
año 2000 nos encontrará unidos
o dominados, muestran una vocación de imaginar el país más allá
de las limitaciones del presente; lamentablemente el conflicto político
interno no vio la importancia de pensar el Estado más allá de las orientaciones
políticas partidarias de corto plazo, que lamentablemente predominan
frente a la perspectiva electoral. Los trabajos
pioneros con metodologías de análisis de futuros de agencias gubernamentales
y think
thank en
los EE.UU.
[1]
y Europa, vinculados al desarrollo científico y tecnológico
y asociadas a cuestiones de seguridad. no fueron insumos considerados
por el Consejo de Posguerra en Argentina. Este Consejo, creado con un
interés similar al que originara aquellos estudios, sin embargo concentró
su actividad a la elaboración de planes destinados a promover el desarrollo
industrial, en particular de aquellas áreas que configuraron un cuello
de botella en ocasión de los dos anteriores conflictos globales y otros
de naturaleza social. Desde la perspectiva metodológica, la incorporación de
la prospectiva en América Latina reconoce
la recepción de sus primeros impactos
a partir de los 60 lo que se extiende hasta fines de los 70. Un cambio de relativa importancia
se verifica en la etapa marcada por la democratización desde
los 80 hasta el fin del siglo. El primer periodo se caracteriza por la divulgación
de estudios globales de carácter prospectivo, en tanto implican previsiones
a largo plazo en relación sobre la evolución de necesidades y recursos
de la población mundial y/o de las principales tendencias del proceso
de desarrollo económico, con muy poca reflexión sobre los problemas
políticos y sociales que refleja la sociedad mundial. Los estudios
de futuros llegan a Argentina por la vía de los
modelos globales, como el del Club de Roma: un intento de usar
técnicas desarrolladas por Forrester en el MIT para evaluar las perspectivas
de la humanidad en el largo plazo. El informe destacaba un escenario
de desastre que surgía de proyectar las tendencias de crecimiento de la población mundial, como también las consecuencias
de la industrialización, en relación con la capacidad global de producción
de alimentos, y la reserva de
recursos naturales, lo cual nos enfrentaría
inexorablemente con el agotamiento de los recursos a menos que
se establecieran políticas y estrategias alternativas. Este informe
del 1972 provocó una elaborada respuesta por un
grupo de intelectuales latinoamericanos, convocados en Brasil, con el
auspicio de la Fundación Bariloche,
quienes se propusieron diseñar un modelo alternativo conforme
las perspectivas de la región. El modelo Bariloche descansaba pues,
en otro sistema de valores donde se quería una sociedad igualitaria
no orientada al consumo; donde
la producción, se ordenaría por las necesidades del hombre más que por
las leyes clásicas de mercados; y se percibía como alternativa de substitución
del capital el empleo de mano de obra. Desde un punto de vista más técnico, la crítica del modelo
del club de Roma era que siguiendo su lógica de equilibrio global solo
podrían perpetuarse las inequidades existentes. Estas no sólo se vinculan
con el acceso a los alimentos y el consumo, sino que se tiene en consideración
aspectos como vivienda, educación, capital, bienes y servicios. Como
puede verse este otro modelo, constituye una respuesta a la ideología
capitalista de aquel del club de Roma, poniendo énfasis en considerar
los límites del crecimiento sujetos más a factores políticos y socioeconómicos
que debían derivar en una sociedad con valores socialistas, que a factores
económicos y de mercado que conllevan al agotamiento de los recursos
naturales. En el plano estrictamente
metodológico a comienzo de los setenta, el uso de métodos de investigación
por experimentación numérica sirvió de incentivo para el desarrollo
de modelos matemáticos destinados a estudiar las políticas a largo plazo
a partir de los setenta, básicamente a partir de los trabajos de Varsavsky
y Calcagno introduciendo variables que implicaban una ruptura con la
tendencia general de los comportamientos usuales o incluyendo variables
exógenas. En el ámbito
de la gestión pública, el Gral. Perón retornó a la Argentina y al gobierno
en 1973, e impulsó la formulación del Proyecto Nacional, en el cual
tuve oportunidad de colaborar en la elaboración de los criterios de
regionalización y de series históricas de tendencias políticas, económicas,
sociales, para ser visualizadas simultáneamente,
de modo de servir de base
para la elaboración del diagnóstico de situación. Estos estudios fueron
realizados bajo la orientación de Francisco José Figuerola, en la Secretaría
General de Gobierno de la Presidencia de la Nación, la lamentable muerte
del anciano líder frustró la apertura a la discusión del proyecto, por
la comunidad política nacional. En el plano de
la elaboración teórica, los buenos vientos del interés político se habían
favorecido con una mayor repercusión el libro de Angel Monti, titulado
El Proyecto Nacional, razón y diseño editado algún tiempo antes, la que se diluyó frente a la perspectiva
del golpe de Estado militar y del conflicto con grupos políticos radicalizados
que iba a desarrollarse conforme la doctrina estadounidense de la seguridad
nacional. Casi cuarenta
años después del Consejo de Posguerra,
se creó en 1976 el Ministerio de Planeamiento como instrumento
de afianzamiento del gobierno militar, durante la dictadura de Videla,
responsable de implantar el terrorismo de Estado en Argentina. La idea
básica que sostenía el ministro Gral. Genaro Díaz Bessone era su tesis
de que estaba en curso la III guerra mundial, como guerra revolucionaria
[2]
, en esta oportunidad, y la misma tenía como blancos
del comunismo internacional, a la Argentina, Chile, Uruguay y Brasil,
usando como instrumentos centrales los medios de comunicación.
A pesar de su impronta militar la ideología de base de la dictadura
militar estuvo disociada de posiciones nacionalistas
[3]
y con un tinte de modernización fundada
en la metodología prospectiva. Para elaborar
las bases de una nueva república recibió la visita de Herman
Khan y usando algunos de los instrumentos de la prospectiva preparó
su proyecto de plan denominado Proyecto Nacional. También
fueron considerados los trabajos de la Comisión Trilateral cuyo mentor
fue Zbnigniew Brzezinski, ejecutor de la doctrina de
seguridad nacional para América Latina impulsada por Kissinger
que auspiciaba la internacionalización de la región al incorporarla
de manera activa a la lucha contra el enemigo comunista. En agosto de
1977 Díaz Bessone presentó a aprobación de las Fuerzas Armadas su plan,
para después pasar a elaborar el proyecto final. El plan se proyectaba
hasta el año 2000, sin embargo, sólo la extensa proyección del plan
puede hacer que se lo confunda con un plan estratégico a largo plazo,
lo que era en realidad, un modelo para un Estado hipertrofiado cuya
función principal era consolidar y controlar todas las políticas y acciones
de cada una de las áreas de gobierno, divida por áreas exclusivas de
responsabilidad asignada a cada una de las fuerzas
por el gobierno militar. Algo no considerado
en el plan fue la participación de comunidad, de sus actores sociales
y otros grupos de interés, en ninguna instancia del proceso planificador.
Tanto la elaboración, la discusión y eventual aprobación estuvieron
limitadas a expresiones del poder militar sin ninguna apertura a la
sociedad civil. El reemplazo
de Díaz Bessone por el General Laidlaw, hasta ese momento Secretario
de Inteligencia de Estado concluyó el intento de planificación de régimen
militar, pero dejó una mancha, no fácilmente desechable en las herramientas
prospectivas como propias de esa mentalidad, con ello como lo expresara
Horacio Godoy cuando se terminaron los gobiernos militares; se
cerraron los institutos (ministerios u agencias), se fueron los estrategas
y con ellos la prospectiva, se acabaron los proyectos y vino la democracia
sin prospectiva.
[4]
El proceso de elaboración
conceptual de nuevas tecnologías
El
marco de referencia para conocer el desarrollo de las TAF
[5]
se ubica en el plano de las relaciones inter-sistémicas
entre el sistema del conocimiento (en general y en
sus dominios especializados), la economía, la política, la ciencia
y la cultura. El primero de ellos se articula con la producción, la
innovación, la gestión de individuos y empresas, el segundo con las
decisiones en forma de políticas públicas, regulación, previsión; y
las últimas con los procesos de producción de conocimiento, difusión,
enseñanza, creencias, usos y
costumbres y sobre todo percepciones y know how. Los
estudios de investigación basados en TAF se vinculan a un campo de aplicación
extremadamente amplio: científico-tecnológico, estratégico, económico;
político, educacional, etc. con una gran diversidad de usuarios: gobiernos,
ministerios y agencias gubernamentales, empresas, think thank, organismos
internacionales, etc. También es muy diversificado el tipo de temas
y problemas en análisis: cuestiones globales, sectoriales, estratégicas,
comerciales, tecnológicas, y en general son enfoque predominantemente
interdisciplinarios o transdiciplinarios. En
una perspectiva genetista las TAF nacieron en el mundo anglosajón desde
donde se extendieron a Europa continental, partiendo del Reino Unido
y Francia, pero no se originaron en universidades de reconocido prestigio
e incorporadas al circuito internacional de circulación de ideas, sino
en instituciones de investigación vinculadas o con la temática de la
defensa y seguridad o en empresas de alto desarrollo. América Latina en general
y Argentina en particular constituyeron siempre un ámbito periférico
para las TAF, tanto por no haber sido considerada como objeto o campo de estudios, como por la
escasa difusión que las mismas han tenido en el ámbito académico, receptor
primario de nuevas ideas y tecnologías. Las
variables que intervienen en la adquisición y producción de nuevos métodos
y técnicas en cualquier contexto histórico se vinculan con los intereses,
percepción, conocimiento y actitudes de individuos, instituciones, empresas,
y del propio Estado; factores estos altamente dinámicos y complejos
para determinar su incidencia en cada caso. En Argentina el proceso
de adquisición, producción, transmisión, divulgación y aplicación de
nuevos conocimientos ha tenido como base la educación sistemática, con
sus diferentes niveles: elemental para adquirir las habilidades de la
lecto-escritura y del cálculo matemático; el secundario para incorporar
el conocimiento acumulado en las diversas disciplinas; y el universitario
para el desarrollo de habilidades profesionales y eventualmente de producción
de nuevos conocimientos. No
obstante no debe descartarse la consideración del contexto particular
de país no desarrollado, donde la inversión en el sistema educativo
no ha llegado nunca a constituir un objetivo nacional frente a otras
urgencias más elementales como la alimentación, la salud, los servicios
elementales: agua, electricidad, cloacas, seguridad, etc. En este plano
de la enseñanza las TAF no han encontrado el ámbito propicio para su
incorporación y desarrollo en Argentina, ni en la universidad, ni el
nivel secundario. No se verifican este tipo de tecnologías en la currícula,
ni en programas de estudios de otras disciplinas a las que pudiera servir
como contribuyente. En
un trabajo anterior me he referido al proceso de transferencia asimétrica
de conocimientos entre sociedades
[6]
centrales y periféricas, sintéticamente, no se trata
de transferencia directa de comunidad a comunidad
sino de una circulación unidireccional de grupos o estratos de
la sociedad más desarrollada a grupos o estratos no necesariamente equivalentes
de la comunidad subdesarrollada. Se
ha destacado como una de las notas características de las sociedades
subdesarrolladas la fragmentación de la sociedad, y esta no sólo está
referida a la posición económica y el disponer de los servicios elementales
sino y fundamentalmente al acceso a la información y la educación. El
mecanismo de transferencia de conocimientos, poco estudiado aún, no
está dirigido a la totalidad de la sociedad receptora como puede suceder
con los productos u otro tipo de servicios, sino que pareciera orientarse
a los niveles más altos únicos en condiciones de consumir estos-
en forma de patentes, royalties, know how, franquicias (transferencias
de experiencias o relaciones de conocimiento aplicado), literatura en
idioma extranjero, cursos de postgrado, especializaciones, formación
técnica, etc. Lo
anterior es válido para métodos y técnicas de todo tipo, el circuito
más común es traducción de textos extranjeros por editoriales vinculadas
al sistema universitario, asimilación por profesores, e incorporación
en programas y currícula en sus diferentes niveles. Desde allí es dable
esperar que puedan convertirse en habilidades profesionales que los
graduados aplicaran en su vida laboral en el campo público y privado. Un
análisis más ideológico puede sustentar la tesis de que la producción
y adquisición de conocimientos tiene un componente de colonización cultural
en tanto que la aplicación en nuestro medio de tecnologías exógenas
casi nunca es acompañada de una evaluación de necesidades de la comunidad
local, ni una adaptación a sus reales condiciones de aplicación. En
una perspectiva científica más neutra podemos verificar que este proceso
se funda en la creencia bastante difundida que el modelo de desarrollo
de nuestros países sigue un esquema unidireccional: Más ciencia, equivale
a más tecnología; más tecnología implica más riqueza; y
más riqueza supone mayor bienestar. Las
técnicas de planeamiento y previsión área próxima a las TAF- han
sido usualmente receptadas por instituciones educativas en el área de
las ciencias administrativas y de gestión tanto públicas como privadas.
En nuestro caso las Facultades de Ciencias Económicas, de Administración
Pública y de Negocios. Sin embargo hasta el presente las mismas no parecen
muy receptivas a las nuevas TAF, que si tienen algún
atenuado eco en el terreno
de los estudios sociales de la ciencia y de la técnica. En este marco, las TAF aparecen como
tecnologías de países altamente desarrollados para satisfacer demandas
específicas y en buena medida muy sofisticadas, en un contexto de mucha incertidumbre futura y con un alto grado
de dinamismo en sus variables más influyentes, en particular aquellas
provenientes del campo científico y tecnológico. La transferencia de tecnologías en nuestro país
para el caso de las TAF semeja más un proceso anárquico, donde se carece
por completo de un demandante sea en la administración publica, en el
campo institucional o empresario, que se muestre convencido de su utilidad
y aplicabilidad. Así
como la sociedad no aparece suficientemente informada de la existencia
de las NTF, tampoco lo parecen los ámbitos académicos, profesionales
o técnicos tanto de la esfera pública como privada. En
ningún plano como el político el déficit de literatura científica atenta
contra la factibilidad de una toma de decisiones basada en el conocimiento.
En este aspecto no sólo la falta de artículos, libros, conferencias
y cursos sobre TAF se refiere a la producida en el país que es casi
nula, sino que casi no es posible encontrar edición u oferta de la bibliografía
producida en otros países ni traducciones oportunas de metodologías
y técnicas, como de informes o reportes de experiencias concretas de
aplicación. De
acuerdo a lo expuesto Argentina está lejos de alcanzar la masa crítica
de investigadores de futuros necesarios para difundir la disciplina
y socializar su aplicación. La formación de esta masa crítica requiere
de su incorporación a la currícula universitaria
y al sistema nacional de investigación
[7]
; lo que supone, a su vez la existencia de una
infraestructura asentada en una
educación superior, instituciones y hábitos de trabajo interdisciplinario. Estudios de futuros
en la región
Conclusiones
En
Argentina y en la región los nuevos métodos de previsión, pronóstico
y evaluación tecnológica no han superado la condición de un conocimiento
en gestación, esto es, un virtuosismo o cierta capacidad técnica sin
reconocimiento académico, ni profesional. Este estadio de subdesarrollo
se manifiesta en una falta de capacidad de pasar del conocimiento de
la metodología a la aplicación. El
debate entre estudios de tipo descriptivos o tendenciales y de tipo
normativo o deseables que en América Latina tiene mucha importancia,
encubre una clara insatisfacción con el modelo de desarrollo según los
patrones del sistema de economía de mercado o simplemente capitalista
y una vocación por la reformulación de los mecanismos de distribución
con una fuerte demanda de justicia e igualdad lo que hace aún más evidente
este déficit de estudios prácticos en cada país. Asimismo en el campo
estrictamente metodológico hay una falta de integración entre
escenarios globales, regionales, sectoriales, nacionales y locales. Las
TAF sirvieron para orientar algunos ensayos y estudios en universidades
y centros de investigación u
en menor medida en organismos gubernamentales, pero casi siempre, totalmente
desvinculados entre sí. El rol de los organismos internacionales, ha
sido el de promover la realización de estudios,
proporcionar coordinación y financiamiento o facilitar la constitución
de redes, básicamente en áreas vinculadas con la innovación tecnológica, pero no sirvió para cerrar la brecha con la
gestión pública, ni imponerlo en los niveles de decisión públicos o
privados. La
articulación del pensamiento académico, con la gestión pública, y para
el caso también privada, es prácticamente inexistente, por lo que tenemos
expertos en prospectiva, pero no, pensamiento ni planificación prospectiva,
basada en estudios de la realidad nacional. Por otra parte el Estado
ha oscilado pendularmente de la plena intervención en la economía a
su minimización y retorno
a su punto de partida. Finalmente
no hay estudios que concedan suficiente importancia a los métodos participativos,
que movilicen actores sociales y stakeholders en la elaboración de planes
estratégicos nacionales, regionales, institucionales o sectoriales. Frente a un cuadro tan poco alentador, como
el que hemos descrito anteriormente no resulta factible pensar para alentar su desarrollo en un proceso unilineal,
del tipo: primero incorporación a la currícula universitaria, luego
a la práctica profesional, por
ultimo su aplicación en el nivel público y privado. Entonces, ¿cual puede ser la estrategia adecuada
para facilitar la difusión de las TAF en los diseños curriculares y conformar una masa crítica adecuada al desarrollo
de la disciplina; desarrollar
las investigaciones básicas de la realidad nacional; y ¿cómo conjugar
el desarrollo de las TAF con las tecnologías de gestión, tanto en el
espacio público, como privado? Su
aplicación en el ámbito local no debiera consistir en la mera copia
de aplicaciones y proyectos ya realizados en el extranjero, sino que
se requiere de un proceso de adaptación y evaluación a los valores,
prioridades y necesidades del país, conforme su diversidad territorial
y poblacional y a las condiciones particulares de su medio ambiente
social y natural. Tanto
el proceso de incorporación al sistema educativo; el desarrollo de capacidades
de investigación; la promoción de iniciativas institucionales, sectoriales;
o su difusión en la sociedad
exige acciones en paralelo y altamente creativas, la formación de comunidades
de expertos y la sistematización de experiencias. Recién
a partir de la constitución de una masa crítica de planificadores con
conciencia de la existencia y posibilidades de aplicación de las TAF se podría afrontar los desafíos de un proceso
de cambio que presenta al menos tres cuestiones básicas:
Esto
constituye una particularidad de los estudios de futuros en el país
y la región: la insuficiencia de las metodologías de proyección de tendencias
en tanto implican un reconocimiento de situaciones de desigualdad e
inequidad supone la discusión de cual debiera ser el modelo de sociedad
y de organización de su economía, así como el estilo de crecimiento
como una cuestión de previo y especial
pronunciamiento.
Las
nuevas metodologías de análisis de futuros no pueden servir de base
al planeamiento estratégico si no se elabora la necesaria información
de futuros en las principales áreas de actividad del país como punto
de partida para la aplicación de metodologías prospectivas y el planeamiento
estratégico. Este es un tipo de insumos que no tiene el atractivo de
la formulación final de escenarios o modelos, por lo que no implica
reconocimiento ni prestigio a pesar de su imperiosa necesidad.
Casi
todas las disciplinas hoy tienen un área de desarrollo académico y un
campo de aplicación profesional en carreras universitarias. En nuestro
caso la articulación requiere su asociación con el planeamiento, el
proceso de toma de decisiones y la gestión, con un significativo espacio
en el área de la función pública y uno no menor en el campo empresario.
Todo
esto constituye un horizonte incierto en tanto las carencias marcadas
en nuestra temática tales como: escasa bibliografía en castellano y
aún en inglés o francés, carencia de publicaciones periódicas especializadas;
falta de incorporación de la prospectiva a la curricula profesional
de las carreras más vinculadas con la gestión, son importantes y poco
probable de ser cubiertas de forma espontánea.
Tampoco las TAF se integran a programas y proyectos de investigación.
En la articulación con la gestión no encontramos suficientes estudios
en relación con las distintas modalidades de la toma de decisión: los
estilos de gestión y liderazgo Frente
a las crisis que caracterizan este tiempo y de las que participamos
en alto grado: la crisis del Estado-nación; de las ideologías, de paradigmas
las tecnologías de análisis de futuros resultan no sólo útiles, sino
imprescindibles para enfrentar los hechos en forma pragmática. Es este
pues, el desafío de nuestro tiempo: generar visiones sugestivas de un
país de sus instituciones que tengan una capacidad de
movilización social y consolidar las fuerzas del cambio necesario del
país y la región. La
visión y liderazgo del cambio debe vencer prejuicios largamente acuñados
como creer en lo viejo probado, rechazar la innovación, desconfiar de
los extranjeros, confiar sólo en lo propio. Es
decir el cambio comienza en la cultura. Bibliografía Calderón, Fernando y Mario
R. Dos Santos, compiladores. Latinoamérica: lo político y lo social
en la crisis. Buenos Aires: CLACSO, 1987. Furtado, Celso; Varsavsky
Oscar y otros; El club de Roma, anatomía de un grupo de
presión; Ediciones Síntesis, México. , 1976 Gallopín,
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club de Roma, anatomía de un grupo de presión, Ediciones Síntesis,
México. 1976 Marí Manuel, ¨Prospectiva Tecnológica Algunas Reflexiones
Sobre La Experiencia Argentina¨, Presentación preparada para la
Reunión de Trabajo sobre Prospectiva Tecnológica, organizada por la
UNB/CDS/Grupo de Pesquisa em Política e Gestao em C&T/SUBPROGRAMA
XVI de CYTED, y el Centro de Gestao e Estudos Estratégicos (CGEE), Brasilia,
9-10 de diciembre, 2002 Modelo Mundial Latinoamericano. Síntesis Informativa. Fundación Bariloche y que incluyeron trabajos de Amilcar
Herrera; Carlos Suárez; Graciela Chichilnisky; Hugo D. Scolnik; G.C.
Gallopín; Jorge Enrique Hardoy; Gilda Romero Brest; Enrique Oteiza Ortegón Edgar, comp. Prospectiva: construcción social del futuro,
Editorial Universidad del Valle, Santiago de Cali, 1997, Yero, Lourdes, Los Estudios del Futuro en América Latina,
en Ortegón Edgar y Medina Vázquez, Javier, Prospectiva: construcción
social del futuro, Editorial ILPES y Universidad del Valle, Santiago
de Cali, Colombia, 1997 McLauchlan de Arregui, Patricia y Laura Acosta,
Perú 2010, El futuro ya no es lo que era antes. Lima: GRADE, 1988. | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||